ELEGIR COMPAÑÍA ELÉCTRICA

La libertad llegó a la telefonía móvil, luego a la fija y ahora al suministro doméstico de electricidad. El 1 de julio cambiará el nombre de todas las compañías que facturan el recibo de la luz, y empieza la posibilidad de seguir con la misma aunque con otro nombre, o irse a la competencia.

Las grandes distribuidoras como Iberdrola o Sevillana están avisando por carta a sus clientes de que no tienen que hacer nada para continuar trabajando con ellas. Es la liberalización del mercado eléctrico, aunque parece que tendrá menos efectos que en otros sectores porque los márgenes comerciales en el precio del kilovatio hora son escasos.

El usuario tiene tres opciones: buscar una compañía entre las 14 comercializadoras que pueden prestar el servicio en toda España en régimen de mercado libre; elegir una de las cinco grandes que operarán con una banda de tarifas fijada por el Gobierno (Endesa-Sevillana, Iberdrola, Unión Fenosa, Hidrocantábrico o E.ON) o no hacer nada y seguir con el mismo suministrador aunque cambiará de nombre.

Como siempre, todo empieza por una directiva europea, que ha obligado a modificar la Ley del Sistema Eléctrico y a publicar en abril pasado un real decreto que aparta de la facturación directa a las compañías distribuidoras, y asigna el cobro y la relación con el cliente a empresas comercializadoras, cinco de las cuales son las grandes mencionadas.

Estas cinco funcionarán en una banda de precio máximo y mínimo del kilovatio/hora fijada por el Gobierno y que se llama tarifa de último recurso (TUR); el problema es que a falta de 34 días el Ministerio de Industria, Comercio y Turismo todavía no la ha publicado y todo el sector está esperando. Las comercializadoras barajan descuentos del 2 al 3 % pero nada claro hasta que el Gobierno publique una orden con el precio de último recurso y será sobre él cuando hagan cálculos y definan sus márgenes comerciales.

 

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