España

Conocer los propios límites de endeudamiento


Es fundamental que los consumidores seamos capaces de detectar si estamos superando la propia capacidad de endeudamiento. Los expertos consideran que no debería destinarse al pago de deudas más del 20% de los ingresos. Este porcentaje puede ser menor (entre un 12 y un 15% como máximo), dependiendo del nivel de vida de la zona en la que se resida, el precio de los alquileres, de los gastos de alimentación y de otros gastos fijos.

Por otra parte, si se contraen deudas de larga duración (comprar un piso a un plazo de 15 ó 20 años por ejemplo) debe considerarse no sólo la situación financiera en el momento de contraer las deudas sino la previsible durante el tiempo que va a durar. Si no se considera esta circunstancia y se actúa con precaución podrían contraerse deudas que condicionen la calidad de vida durante muchos años.

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Cuando se contraen deudas pensando en una situación determinada y ésta cambia, debe pensarse seriamente en elaborar un plan para reducir la deuda o renegociarla.


 

No poder realizar algo que uno quiere (a veces de poco dinero) porque todo el dinero disponible se necesita para amortizar las deudas, crea frustraciones y preocupación que pueden tener efectos secundarios. La incertidumbre sobre si se podrá o no hacer frente al pago de las deudas pendientes afecta a algunas personas de forma que pueden llegar a enfermar, se vuelven hurañas, reservadas o, incluso, pueden caer en otros problemas que les introducen en un círculo vicioso del que es, a veces, difícil salir
Cuando se contraen deudas pensando en una situación determinada y ésta cambia, debe pensarse seriamente en elaborar un plan para reducir la deuda o renegociarla, para conseguir formas de pago más adecuadas a la nueva situación.

Algunas personas no son capaces de hacer un uso racional de las tarjetas de crédito. Si una persona es consciente de que en su caso es así, lo mejor que puede hacer es devolverlas, romperlas o guardarlas (en una caja de seguridad, en un lugar seguro y poco accesible a diario, etc.) Todo dependerá del nivel de adicción a comprar a crédito que se haya alcanzado. Muchas personas, cuando ven algo que las gusta, si tienen a mano la tarjeta de crédito, lo compran sin pararse a reflexionar si se lo pueden permitir