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La relación entre los bancos y los consumidores es desequilibrada. Los servicios financieros que ofrecen los bancos no brillan precisamente por su transparencia. Son frecuentes las cláusulas abusivas incluidas en los contratos. Muchos de los medios de pago que proponen, no ofrecen todas las garantías que cabría esperar desde el punto de vista de la seguridad. Sobre todo en los nuevos medios de acceso a los servicios bancarios, por Internet. Así un incidente recientemente publicado en prensa nos deja pensativos sobre este tema. Un consumidor pudo, a través de su PC, acceder a la cuenta de un tercero y extraer una suma simbólica que se hizo transferir a su cuenta personal. |
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Frente
a esta prueba flagrante de ausencia de seguridad del sistema, el banco reaccionó
con el cierre de su red e informando a su clientela que "el servicio está momentáneamente
suspendido". Sin más. Sin dar las explicaciones que esperaba el consumidor y
sin tranquilizar a los usuarios.
Asimismo los precios de los servicios tampoco son transparentes. Además podría
esperarse una bajada de los precios con la internacionalización del mercado.
Incluso con la introducción del euro, parece que nada ha cambiado para los simple
consumidores.
Sin embargo el papel de los bancos en la vida cotidiana es muy importante. Los pagos constituyen un componente esencial para el funcionamiento de nuestra sociedad.
El artículo 23 de la Constitución belga garantiza el derecho de los ciudadanos a vivir con dignidad humana. Los servicios financieros deben ser uno de los componentes que permitan acceder a esta dignidad.
La exclusión social comienza con la negativa a ciertos consumidores de acceso a los servicios de un banco.
La cuenta corriente permite los pagos más importantes en la vida de una familia: alquileres, gas, agua, electricidad...
Permite disponer permanentemente de dinero líquido quedando protegido del robo. Contribuye a facilitar el pago escalonado de ciertas facturas. Permite percibir el salario...
En este contexto, el servicio bancario de base debe ser un derecho. Debe ser accesible a todos a un precio asequible.
Por consiguiente, conviene que el legislador adopte las medidas necesarias para que todos los ciudadanos puedan tener acceso a este servicio bancario mínimo.
Destacamos que actualmente, el banco de La Poste es por ahora el único que acepta sin pestañear la apertura de una cuenta en favor de una persona que cobra ayuda social, o de una persona sin ingresos...